La NIA 700 regula la responsabilidad del auditor de formarse una opinión sobre los estados financieros y de expresarla mediante un informe escrito con una estructura y un contenido normalizados.
Objetivo de la NIA 700
La norma persigue dos fines. El primero es asegurar que la opinión se sustenta en una evaluación ordenada de las conclusiones alcanzadas durante el encargo, y no en una impresión general. El segundo es lograr que los informes sean comparables entre entidades, países y firmas, de modo que el lector reconozca de inmediato la estructura y sepa dónde encontrar cada cosa.
Esa comparabilidad tiene un efecto práctico importante: cualquier desviación del formato estándar se vuelve inmediatamente visible y actúa como señal de alerta.
Cómo se forma la opinión
El auditor debe concluir si ha obtenido una seguridad razonable de que los estados financieros en su conjunto están libres de incorrección material, debida a fraude o error. La seguridad razonable es un grado alto de seguridad, pero no absoluto.
Si la respuesta es afirmativa, la opinión será favorable. Si no lo es, la norma remite a la NIA 705 para determinar qué tipo de opinión modificada corresponde.
Las evaluaciones previas
Antes de pronunciarse, el auditor debe evaluar de forma expresa una serie de cuestiones:
- Si se obtuvo evidencia de auditoría suficiente y adecuada.
- Si las incorrecciones no corregidas son materiales, individualmente o de forma acumulada.
- Si los estados financieros revelan adecuadamente las políticas contables significativas.
- Si esas políticas son apropiadas y coherentes con el marco de información financiera aplicable.
- Si las estimaciones contables realizadas por la dirección son razonables.
- Si la información presentada es relevante, fiable, comparable y comprensible.
- Si las revelaciones permiten entender el efecto de las transacciones significativas.
- Si la terminología empleada, incluido el título de cada estado, es adecuada.
Merece atención la última evaluación, que suele pasarse por alto: la norma exige valorar si los estados financieros logran la presentación fiel. Es una comprobación de conjunto que va más allá del cumplimiento formal de cada requisito por separado. Una entidad puede haber aplicado correctamente cada norma y aun así ofrecer una imagen distorsionada.
Estructura del informe
La NIA 700 fija el orden de los elementos, y ese orden no es indiferente:
- Título, que debe indicar que es un informe de auditor independiente.
- Destinatario.
- Opinión. Va en primer lugar, identificando la entidad, los estados auditados y el marco aplicado.
- Fundamento de la opinión. Declaración de haber auditado conforme a las NIA, de independencia y de suficiencia de la evidencia.
- Empresa en funcionamiento, cuando proceda informar sobre ello.
- Cuestiones clave de la auditoría, obligatorias en entidades cotizadas (NIA 701).
- Otra información, si acompaña a los estados financieros.
- Responsabilidades de la dirección y de los encargados del gobierno.
- Responsabilidades del auditor.
- Otras responsabilidades de información, cuando la legislación local las imponga.
- Nombre del socio responsable, firma, dirección y fecha.
Situar la opinión al comienzo fue uno de los cambios más significativos de la reforma del modelo de informe. Antes aparecía al final, después de varias páginas de descripciones estandarizadas que el lector tendía a saltarse.
La familia de normas del informe
| Norma | Contenido |
|---|---|
| NIA 700 | Formación de la opinión e informe sobre los estados financieros |
| NIA 701 | Comunicación de las cuestiones clave de la auditoría |
| NIA 705 | Opinión modificada: con salvedades, desfavorable y abstención |
| NIA 706 | Párrafos de énfasis y de otras cuestiones |
| NIA 710 | Información comparativa |
| NIA 720 | Responsabilidad respecto de otra información |
Las cuestiones clave de la auditoría no son salvedades ni sustituyen a una opinión modificada. Describen los asuntos que, a juicio profesional, fueron los de mayor significatividad en el encargo, y explican cómo se abordaron. Su finalidad es hacer visible el trabajo realizado en las áreas de más riesgo.
Por qué cambió el formato
El modelo anterior había sido criticado durante años por su falta de contenido informativo: todos los informes eran prácticamente idénticos y decían muy poco sobre la entidad concreta. El lector no podía distinguir una auditoría compleja de una rutinaria.
La reforma introdujo tres mejoras: la opinión al principio, las cuestiones clave en las entidades cotizadas y una sección explícita sobre empresa en funcionamiento. El objetivo declarado fue aumentar el valor comunicativo del informe sin alterar el alcance del trabajo del auditor.